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jueves, 28 de mayo de 2009

Un alto en el camino: La SGAE, esa extraña entidad por encima del bien y el mal

Hoy vamos a hacer un inciso en la actividad normal de este blog para centrarnos en algo que está ocurriendo ahora y que es novedad y noticia. Noticia porque el caso de Pablo Soto se ha convertido en un fenómeno mediático, ya que la SGAE arremete por lo civil lo que no pudo por lo penal. Novedad, porque la SGAE cada vez intenta disimular menos su cinismo de recaudación y cada vez lo hace de forma más directa y con método nada éticos ni ortodoxos.


Todo esto me lleva a una reflexión clara, y es que el falso estado de democracia cada vez se diluye más y más. Con Franco pasaban cosas así, y la gente no se llevaba las manos a la cabeza, porque:

a) Sabían que era lo que había.
b) Como todo el mundo sabía que esto era así, el que se metía en camisas de once varas ya sabía que no pisaba firme, por lo que no se llamaba a engaño si llamaban a la puerta unos señores que venían a buscarle.

Si uno comete la torpeza y la osadía de consultar la Constitución, a ver qué tiene que decir de esto, se encuentra casi al principio del todo, en el artículo 18.2, un párrafo que reza así:

"2. El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en el sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito."

Uno puede pensar que ya está anticuada esta Constitución, ya que casi todo no es más que una declaración de meras intenciones (derecho a un trabajo, derecho a una vivienda ... jaja, espera, que me da la risa). Pero no, si leemos la Constitución Europea recientemente aprobada, leemos algo que nos hace estremecer:

ARTÍCULO II-67

- Respeto de la vida privada y familiar

Toda persona tiene derecho al respeto de su vida privada y familiar, de su domicilio y de sus
comunicaciones.

¿Esto va en serio? ¿Donde está pues este derecho? ¿Otra declaración de intenciones?

Ahora hay libertad, pero para según que cosas. Y lo más curioso, es que según la cosa en concreto, depende de la persona en cuestion. Lo que uno no puede hacer, otro si puede hacerlo. ¿Qué ocurriría si tú, amigo lector, te metieras en una casa ajena? Obviamente no lo harías, porque a ti te enseñaron que eso no se debe hacer, y que tiene unas consecuencias. Y además, tienes mucho que perder y poco que ganar. Así que por unanimidad, gana el no-colarse en casas ajenas. Sin embargo, para la SGAE prima el hecho de intimidar al pueblo y dar a conocer la única verdad: Que la SGAE es una institución por encima del derecho y la propia ley, y que si hay que reescribir la ley para que lo suyo parezca menos feo, uno demanda y realiza todos los juicios civiles que haga falta hasta que algún juez despistado les dé la razón.

En otros países, se acusaría a la SGAE de entorpecer a la justicia y hacerla perder el tiempo con juicios absurdos y carentes de base, además de repetitivos. Pero aquí no, ya ven. Curioso país es este.


Para ampliar esta reflexión, se puede echar un vistazo a:
http://www.alfa-redi.org/rdi-articulo.shtml?x=504

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