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jueves, 11 de noviembre de 2010

La crisis llena de libros los almacenes

Leyendo la prensa encuentro esta noticia en El Pais. Resulta que la mayoría de las ediciones que se sacan llegan de vuelta a los almacenes. ¿Esto por qué es? ¿La gente no compra? ¿Qué está pasando? El caso es que este tema nos afecta de lleno porque todo esto que no se vende con frecuencia termina en Internet en portales de compraventa o en tiendas online. El artículo es curioso, aunque dice algunas sandeces sobre el impacto de la piratería en estas cifras.




Comentando esta situación con un amigo que regenta un puesto en el rastro y posee uno de los mayores stocks de revistas y publicaciones regulares (es capaz de proporcionar a sus clientes cualquier número de cualquier revista de 30 años de antigüedad) hablábamos de que a menudo es más fácil encontrar números atrasados de revistas antiguas que de las nuevas. Y que lo mismo se aplicaba a los libros. Le preguntaba yo que cómo podía ser eso posible, si las tiradas de ahora son incluso mayores que las de antes y sabía a ciencia cierta que no se vendía todo. Las respuestas que me dio fueron tan sencillas como abrumadoras:

1. Los libros tienen una vida muy reducida en las estanterías de las tiendas. Al mes o a los dos meses a lo sumo ya se ha renovado todo el stock y resulta casi imposible encontrar algo editado el año anterior. Sólo librerías grandes como Díaz de Santos, FNAC, la Casa del Libro o El Corte Inglés pueden proporcionar títulos un poco más antiguos (además de las librerías de viejo, lógicamente)

2. Constantemente están editando libros por todos lados. Títulos que antes no tenían salida y no encontraban editor, ahora se sacan 100.000 unidades. Es un optimismo ciego.

3. Como consecuencia directa de los dos puntos anteriores, las tiendas y kioskos están todo el rato devolviendo material. Unicamente comercios muy concretos pueden mantener un stock de libros permanente hasta darle salida. Lo normal es devolverlo al distribuidor. De hecho, en muchos casos se trata de libros que tienen un momento en el tiempo, y fuera de él carecen de interés. 


Es decir, que vivimos en un mundo en el que sólo hay un aquí y un ahora. Los libros de hoy mañana ya están pasados de moda, y aunque uno quiera no puede consumirlos. De hecho, a las bibliotecas lleva algunos años que les pasa lo mismo, y los libros que nadie coge son destruidos, regalados a los visitantes o vendidos al peso. De hecho me he hecho con algunos libros interesantes por ese cauce.


Todo esto llama la atención que suceda hoy en día, en un mundo donde los libros pueden ser producidos bajo demanda, de manera que uno no tiene que acumular stocks.


Resumiendo, se hacen grandes tiradas, que se quitan del mercado muy rápido. Mal por hacer esas grandes tiradas sin saber el éxito que va a tener un título, y mal por no dar la oportunidad al cliente de comprarlo tras 5 meses del lanzamiento.


Y aquí es donde entran en juego los portales de compraventa, y las librerías online, algunas de las cuales sí pueden imprimir bajo demanda, por lo que para ellos no existe el concepto de "título agotado". En cuanto a nosotros, tanto como clientes como agentes de compraventa, tenemos la suerte de que todos esos stocks sobrantes con el tiempo se tiran, y con un poco de suerte, podemos hacernos con alguno de ellos. Si por un azar del destino disponemos de una nave o almacén, es cuestión de esperar, ya que hay gente que sigue prefiriendo el papel a la tinta electrónica, y lanzando esos títulos en los mercados adecuados es posible darles salida e incluso ganar mucho dinero con ellos.


En mi caso partícular, algunos de los productos estrella que tengo son precisamente libros que hoy en día son imposibles de encontrar y muy codiciados en algunos sectores. Si uno consigue hacer una lista de títulos buscados y sabe donde encontrarlos, facilmente se puede hacer con un sueldo. 


Y otro ejemplo que viene al caso de lo dicho: Ediciones B a través de sus distribuidores y vendedores al detalle (El Corte Inglés, Alcampo) saca sus comics a un precio muy alto, pero en las épocas de rebajas, estos tebeos quedan al 30%-50% de su precio inicial. Todo ello es por lo dicho al principio. Tiradas gigantes, a un precio exagerado, y luego una necesidad imperiosa de deshacerse de un stock que ocupa mucho sitio y al que saben que tardarán mucho tiempo en darle salida ... salvo si le bajan el precio. 


En El Economista Camuflado de Tim Harford o en Freakonomics, de Levin y Dubner, se habla de que lo ideal  es conseguir vender el mismo producto caro a los que pueden pagar más, y barato a los que pueden pagar menos, para que todos puedan ser clientes nuestros. El problema es como hacer que el rico, que puede pagar más, no pague menos. El camino es el descrito anteriormente. El rico obtiene el libro antes que el pobre. Como al rico le sobra el dinero, entre pagar 17 Euros hoy por un Super Humor o pagar 6 dentro de 7 meses, prefiere pagarlos hoy y disfrutar desde ya. En cambio los que miramos el dinero (entre los que me incluyo) si renunciamos a tener la novedad y esperamos un poco, podemos obtener el mismo producto a un precio sensiblemente inferior. De esta manera Ediciones B ha conseguido colocar sus libros tanto a unos como a otros, y ganar dinero con todas sus ventas (dudo mucho que producir un Super Humor pase de los 2 Euros, dejando margen tanto para la editorial como para el minorista).


Con el resto de los libros pasa parecido. Sin embargo, llama la atención que en muchas ocasiones, cuando la primera edición de pasta dura aún no se ha agotado, ya ha salido la edición de bolsillo o en rústica. Sería más lógico bajar el precio de la primera edición y quitarse ese stock que hacer una nueva edición.


Y todo esto intentando dejar de lado el impacto que está teniendo el ebook sobre el papel, que cada vez es más fuerte.


Es decir, que teniendo en cuenta todos estos factores, se explica perfectamente que los almacenes estén llenos de libros. Si es que no puede ser de otra forma. Con el tiempo veremos esos títulos en los rastrillos a precios por debajo de los 5 euros, y ya veréis si se venden.

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