Aunque la historia en sí es larga y da para mucho, intentaré resumirla para no liarte a ti, lector de este blog. La historia es que hasta ahora, cuando uno recibía un articulo fuera del mercado único de la UE, y el contenido del paquete era algo valioso, nuevo o llamaba la atención, el paquete era bastante susceptible de ser retenido en la aduana a la espera de pagar los aranceles. En ese caso, se recibía un papelito en el buzón avisando de este particular. Si uno vivía en Madrid, se acercaba a la calle Trespaderne, hacía cola, y al final un funcionario le daba su paquete previo pago de los pertinentes aranceles. Hasta ahora era así. Pero recientemente, a alguien se le ha ocurrido una trepidante idea para generar empleo: la cosa es hacer una especie de concesión de la explotación del servicio de entrega de paquetes de aduanas y gestión de los pagos a una empresa llamada SpeedTrans. Y como suele ocurrir en estos casos, SpeedTrans no trabaja gratis. Lo llamativo es que el coste de la ¿a...